El cáncer de
mama es el cáncer más frecuente en la mujer de raza blanca.
Representa actualmente el 10% del total de cánceres. Se calcula
que en los próximos 10 años se diagnosticarán alrededor de
8.000.000 de casos nuevos y provocarían la muerte de 3.000.000
de mujeres en todo el planeta. Así y todo, y a pesar de lo dura
que es la estadística no hay que temerle. Como con otros
cánceres la clave radica en la detección temprana del tumor, lo
que nos llevaría a obtener un mayor porcentaje de curabilidad y
le salvaría la vida a millones de mujeres en el mundo entero.
Factores de riesgo:
Los factores de riesgo permiten individualizar a las mujeres que
mayor probabilidad tiene de tener el cáncer. Aunque no es algo
matemático, una mujer con factores de riesgo para cáncer de mama
puede no manifestársele a lo largo de toda su vida y si ocurrir
la viceversa. Respecto a los factores de riesgo en sí para esta
enfermedad son entre otros: Fertilidad disminuida o no ha dado
de mamar o antecedentes hereditarios de cáncer de mama o
antecedentes de mastopatías previas (enfermedades de la mama) o
ausencia de hijos o edad avanzada del primer parto.
Síntomas:
El cáncer de mama desde el punto de vista clínico se puede
presentar de diversas maneras. Entre las diversas
manifestaciones que puede adquirir, se puede presentar como un
tumor que toma la forma de un nódulo duro indoloro que puede
sentir al tocarse la mama o mirarse frente al espejo. Puede
manifestarse como una retracción del pezón, también puede dar
lugar a un derrame sanguíneo por el pezón (poco frecuente) pero
que de aparecer obliga a una consulta inmediata y a veces no
manifiesta ningún síntoma y ser diagnosticado mediante un
estudio complementario (mamografía). El dolor de las mamas es
algo que siempre intranquiliza pero para llevar tranquilidad, el
síntoma dolor no se relaciona con el cáncer de mama sino con
afecciones benignas en su gran mayoría.
Exámenes complementarios:
Son métodos auxiliares de diagnóstico (estudios por imágenes,
análisis de laboratorio, etc.) que pueden ayudar al médico a
diagnosticar una patología. En el cáncer de mama hay que hacer
una salvedad, el primer método de diagnóstico es la misma mujer.
¿Cómo?. Mediante el autoexamen mamario, al tocarse las mamas y
notar durezas, retracciones, ver secreciones.
Es de vital importancia estar correctamente instruida para
hacerlo, ya que de notar algo se puede ganar un tiempo muy
importante.
La frecuencia del autoexamen debe ser mensual al concluir cada
ciclo menstrual. El segundo paso es la consulta al médico, luego
entran en juego ya diferentes métodos que van de los menos
invasivos a los más invasivos y de los de menor costo a los de
mayor costo, a saber: Mamografía, Ecografía, RMI (Resonancia
Magnética), Termografía (muy discutida), Citología, Punción
Histológica y la Biopsia Quirúrgica (Cirugía).
De todas ellas, la mamografía es el paso a seguir en el
diagnóstico del cáncer de mama. Es el método menos invasivo y de
menor costo, y juega un rol importantísimo en la detección de
esta enfermedad. Se trata del método de screening (búsqueda) por
excelencia en el cáncer mamario. Posee una alta capacidad de
detección de nódulos, opacidades difusas, calcificaciones,
microcalcificaciones (calcificaciones menores de 1mm.) e
imágenes de pérdida de la arquitectura de la mama que invitan a
sospechar el cáncer.
Su verdadera importancia radica en la detección de pequeños
cánceres (siempre menores a 1cm.) y lesiones pre-cancerosas que
en un tiempo determinado irán al cáncer.
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