|
Los tumores originados en los ovarios son, en la
mayoría de los casos, benignos, pero algunos de ellos son
verdaderos procesos malignos, de forma quística o sólida,
originados a partir de células que sufren una transformación
maligna y crecen en forma desordenada y descontrolada pudiendo
invadir y destruir los tejidos a su alrededor.
El cáncer de ovario provoca más muertes que cualquier otro tipo
de cáncer ginecológico y representa el 5% de las muertes por
cáncer entre las mujeres. Se estima que cerca del 2% de las
mujeres padecerá cáncer de ovario en algún momento de su vida.
Existen diferentes tipos de tumores de ovario, dependiendo de la
célula de la cual se originan. En la mayoría de los casos,
aproximadamente el 80%, son derivados de células epiteliales. El
resto se origina a partir de células denominadas germinales o
reproductivas y de células que sirven de estructura de sostén
del órgano.
El cáncer de ovario, al producir manifestaciones clínicas en
etapas avanzadas, es difícil de detectar precozmente. Existe un
estudio de la sangre, en el cual se verifican los niveles de un
marcador tumoral, el CA-125, el cual en algunos casos resulta
útil para detectarlo en forma temprana. Aunque es importante
considerar que este análisis no se realiza en forma rutinaria
sino que se debe tener en cuenta la presencia de factores de
riesgo para solicitarlo.
En los últimos años, con la aparición de la ecografía
transvaginal, en la cual se introduce un pequeño instrumento en
la vagina, ha podido detectarse en forma más precoz muchos de
estos tumores, al observar con mayor precisión los órganos
sexuales femeninos.
.-Factores de riesgo
Existen una serie de factores que incrementan o favorecen el
desarrollo de un cáncer de ovario. Entre ellos se destacan:
• Antecedentes familiares: en muchos casos se ha observado un
mayor riesgo si existen antecedentes de familiares, madre, hija,
hermana, abuelas o tías, que hayan padecido éste tipo de
tumores. Esto se produce por heredar mutaciones genéticas de las
células del ovario.
• Edad: en la mayoría de los casos aparece luego de la
menopausia, alrededor de los 65 años de edad. A mayor edad,
mayor es el riesgo de su desarrollo.
• Maternidad: aquellas mujeres que hallan tenido su primer hijo
luego de los 35 años o que nunca lo hayan tenido, o aquellas
cuyo primer período fue antes de los 12 años de edad, presentan
un mayor riesgo. Este hecho esta relacionado con el mayor número
de períodos menstruales que se han tenido durante toda la vida.
Cuanto mayor sea el número, mayor será el riesgo.
• Medicamentos estimulantes de la fertilidad: la utilización de
este tipo de medicamentos, como el clomifeno, se ha asociado con
un riesgo elevado. Esta situación es bastante paradójica, ya que
la infertilidad constituye también un riesgo elevado como
mencionáramos anteriormente, por lo que es importante consensuar
sobre los riesgos y beneficios de ambos.
.-Cuadro clínico
El cáncer de ovario se presenta habitualmente luego de la
menopausia, sin que ocasione algún tipo de síntoma durante
muchos años hasta que, lamentablemente como sucede en muchos
casos, cuando es detectado el desenlace es fatal en pocos meses.
Las manifestaciones son muy variadas e inespecíficas, muchas
mujeres refieren una historia de molestias en la región
abdominal; típicas del ciclo menstrual o la menopausia que
pueden encubrir la presencia del tumor. Dichas molestias
consisten en sensación de plenitud o hinchazón, calambres o
inflamación abdominal.
A medida que el tumor crece dentro de la cavidad abdominal, el
volumen del abdomen se incrementa con el paso del tiempo. Las
náuseas, sobre todo luego de una comida liviana, diarreas o
constipación, frecuentemente acompañan a la distensión
abdominal.
A nivel genital puede aparecer sangrado vaginal en forma
intermitente o continua y dolor o molestias al orinar. El peso
puede disminuir en forma considerable, asociado a la pérdida del
apetito.
.-Tratamiento
Actualmente existen distintas estrategias terapéuticas para el
tratamiento del cáncer de ovario, la elección de alguna de ellas
depende fundamentalmente de la edad de la mujer y de su estado
clínico general, del tipo y la extensión del tumor.
La extirpación quirúrgica, constituye uno de los pilares
fundamentales asociado a la quimioterapia y/o radioterapia
(menos utilizada) externa o interna. Entre los medicamentos más
utilizados en la quimioterapia se encuentran el paclitaxel y el
cisplatino o carboplatino entre otros.
En casos de tumores de células germinales en estadios avanzados
se utilizan el cisplatino, el etopósido y la bleomicina.
Dependiendo de la extensión del tumor y del compromiso de
órganos adyacentes, la cirugía se remite a la extirpación de los
ovarios, las trompas uterinas, el útero, ganglios linfáticos u
otros tejidos abdominales.
Cuando el cáncer de ovario es detectado en los estadios
iniciales, la sobrevida en los años siguientes es elevada,
ocurriendo esto en, aproximadamente, el 90% de las mujeres.
|