Es un tumor originado en las células de la glándula tiroides.
Dependiendo del tipo de célula en el cuál se origine, pueden
distinguirse varios subtipos destacándose, por su importancia y
frecuencia, el de tipo papilar y el folicular.
Si bien la incidencia global de estos tumores es baja, resulta
difícil establecerla exactamente, principalmente por la
presencia de los denominados "carcinomas ocultos" en glándulas
normales sin manifestaciones clínicas.
Se observan con mayor frecuencia en las personas de raza blanca
y más en la mujer que en el hombre, con una mayor prevalencia en
la cuarta década en la mujer y sexta década en el hombre.
Entre las causas desencadenantes el único factor demostrado
fehacientemente está la exposición a las radiaciones,
especialmente durante la infancia; pudiendo aparecer luego de 20
ó hasta 40 años de la misma.
.-Cuadro clínico
Estos tumores pueden presentarse como un abultamiento en la
parte anterior e inferior del cuello, generalmente indoloro y de
crecimiento lento.
Luego de varios años de evolución, en fases muy avanzadas puede
invadir estructuras vecinas produciendo dolor, dificultad para
respirar y tragar y disfonía.
En algunos casos, puede hacerse evidente por una diseminación a
distancia (metástasis) originando o no manifestaciones clínicas,
dependiendo del órgano afectado. En las localizaciones
pulmonares, puede producir tos, dificultad para respirar,
expectoración y dolor. Las metástasis en los huesos suelen
desencadenar dolor y fracturas. Otros órganos comprometidos son
el sistema nervioso central, el hígado, el riñón y la piel.
La tasa de mortalidad promedio a los diez años de evolución es
del 12% para el carcinoma papilar y del 28% para el folicular.
.-Tratamiento
En el tratamiento deben considerarse tres pilares: la cirugía,
el yodo radioactivo y la medicación con hormonas tiroideas.
La cirugía representa el pilar más importante y su principal
finalidad consiste en la extirpación de todo el tejido tumoral o
de toda la glándula, dependiendo del grado de invasión o del
tipo de tumor. El yodo radioactivo, yodo 131, es utilizado luego
de la cirugía para lograr la destrucción del tejido remanente.
El tratamiento sustitutivo con hormonas tiroideas (levotiroxina)
es imprescindible luego de la extirpación de la glándula para
mantener los niveles hormonales cercanos a la normalidad.
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