La caries es
una enfermedad destructiva de las estructuras del diente y es
también una de las enfermedades más frecuentes de la especie
humana.
Por qué se produce
En el desarrollo de la caries influyen tres factores de riesgo:
.-Los azúcares de la dieta.
.-Las bacterias de la boca.
.-La existencia de dientes susceptibles o predispuestos.
Además, se necesita la colaboración de un cuarto factor, el
tiempo, que es indispensable para que los otros factores actúen.
A qué edades es más frecuente
Como decíamos, para que se desarrolle la caries se necesita el
factor tiempo, por lo que cuanta más edad tenga un niño, más
probabilidades tendrá de presentar caries. No obstante, en la
dentición temporal o de leche, puede desarrollarse un tipo de
caries particularmente extensa, que afecta prácticamente a todos
los incisivos (o paletos) y que suele presentarse en niños
alimentados durante largo tiempo con biberón o bien por el uso
de chupetes mojados en miel o azúcar.
Qué síntomas presenta y cómo evoluciona
Inicialmente, la lesión se manifiesta como un cambio de color
(oscuro o blanquecino) en el esmalte del diente. Cuando la
lesión progresa, aparece pérdida de sustancia y socavación del
esmalte, lo cual da un aspecto de mancha grisácea. Finalmente,
el esmalte se rompe y la lesión se hace fácilmente detectable.
Cuando la caries afecta sólo al esmalte, no produce dolor. Si la
lesión avanza y llega al tejido interior del diente, es cuando
aparece el dolor, que a veces es intenso y se desencadena al
tomar bebidas frías o calientes. A medida que la infección
progresa, se produce el paso a los tejidos blandos que rodean el
diente, apareciendo el flemón que buscará salida hacia el
exterior a través de la encía.
Cómo se diagnostica
La exploración bucal por parte del pediatra y del odontólogo o
estomatólogo es la base del diagnóstico. En ocasiones es
necesario, además de la exploración visual, el examen de los
dientes mediante sondas o radiografías.
Cuál es el tratamiento
El tratamiento debe ser aplicado por el odontólogo o el
estomatólogo y se basa en tres puntos básicos:
.-El control de la infección.
.-La remineralización de los tejidos.
.-El tratamiento de las complicaciones.
Qué se puede hacer para prevenir la caries en nuestros hijos
Hemos visto cómo en el desarrollo de la caries influyen varios
factores. Algunos de ellos no se pueden modificar (como la
susceptibilidad individual), pero sobre otros sí se puede
actuar. Existen diversas medidas preventivas que vamos a tratar
de exponer. En cualquier caso, conviene tener presente que el
mejor tratamiento es la prevención, y que ésta debe empezar a
aplicarse desde los primeros meses de vida de los niños.
.-Medidas dietéticas. Tienen como misión disminuir la materia
prima (azúcares) sobre la que actúan las bacterias. Las medidas
a aplicar incluyen:
.-Disminuir la frecuencia de exposición a azúcares, en lugar de
reducir la cantidad total de los mismos.
.-Evitar alimentos que se peguen a los dientes (chicles,
caramelos blandos, etc.), por su permanencia prolongada en las
superficies masticatorias.
.-Evitar el uso de sacarosa. Utilizar, en su lugar, xilitol y
sorbitol que desarrollan una flora bacteriana con menor
capacidad de producir caries.
.-En los lactantes, evitar el contacto prolongado de los dientes
con la tetina de los biberones (no más de 15-20 minutos por
toma). Evitar biberones nocturnos o en la siesta. No endulzar
chupetes con miel o con azúcar y no ofrecer zumos de frutas en
biberón.
.-Promover la ingesta de alimentos ricos en fibra (manzana,
zanahorias, etc.).
.-Higiene dental. Los padres han de asumir la responsabilidad de
la higiene bucal hasta que el niño adquiera suficiente destreza.
Se emplearán dos técnicas:
.-Cepillado dental. Debe iniciarse tan pronto como aparezcan los
primeros dientes. Se utilizará un cepillo dental apropiado para
niños y se seguirá una técnica correcta. No es recomendable
emplear pasta dental fluorada en menores de 5-6 años, por la
tendencia a tragarla que tienen los niños a esas edades.
.-Hilo dental. Es útil para eliminar la placa interdental.
.-Fluoración. Es la medida más eficaz en la lucha contra la
caries. El flúor se almacena en los dientes desde antes de su
erupción y aumenta la resistencia del esmalte, remineraliza las
lesiones incipientes y contrarresta la acción de los
microorganismos responsables de la caries. El flúor se
administra de dos formas:
.-Vía general:
.-Fluoración del agua de consumo. Es el método más eficaz,
barato e inocuo. Produce una disminución de la incidencia de
caries de hasta el 50%. Es lo que recomienda la OMS.
.-Suplementación individual. Es segundo mejor método, después de
la fluoración del agua de consumo. Las dosis que se deben
emplear dependen del flúor del agua potable y de la edad de cada
niño. Los suplementos se recomiendan desde los 0-6 meses de edad
hasta los 13-16 años.
.-Vía local: el flúor local o tópico es compatible con
suplementos fluorados a partir de los 5-6 años de edad. Además
de los dentífricos fluorados, se dispone de colutorios para uso
diario o semanal.
Dado que existen múltiples formas de administrar flúor a los
niños, es conveniente consultar con el pediatra cuál debe ser la
mejor opción para cada niño.
.-Resinas y selladuras. Aplicadas por profesionales, son la
medida más eficaz para evitar las caries de fositas y fisuras de
las superficies de oclusión. Aquí podemos incluir también las
fluoraciones aplicadas en las consultas de odontólogos y
estomatólogos.
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