|
Es considerada generalmente un
problema estético, pero es en realidad una enfermedad. Si bien
es más frecuente en la mujer, algunos hombres también la
padecen. Su causa es la pérdida de la tonicidad y elasticidad de
las venas, afectando el flujo sanguíneo desde abajo hacia
arriba. La sangre tiende a estancarse en los capilares,
perdiendo éstos a su vez su elasticidad. Las células, por lo
tanto, no son nutridas adecuadamente, y los tejidos adiposos se
transforman en celulitis. Su localización más frecuente son las
caderas, los muslos, las rodillas y el abdomen.
Las causas son genéticas y comportamentales. Entre éstas
últimas, una dieta desequilibrada, hipercalórica y rica en
grasas, ayuda a la acumulación de la masa adiposa que luego se
transformará en celulitis. Sumada al sedentarismo y la falta de
actividad física, específicamente la aeróbica, provoca la
insuficiente irrigación de los tejidos. Los tacos altos y la
indumentaria ajustada dificulta el libre ascenso del flujo
sanguíneo y la correcta irrigación de los tejidos.
Algunos especialistas señalan que las píldoras anticonceptivas
pueden provocar alteraciones hormonales y metabólicas en algunas
mujeres, ayudando al proceso de formación del tejido celulítico.
Diagnóstico
La celulitis es difícil de advertir en las primeras etapas, y un
diagnóstico precoz es importante para un tratamiento eficaz.
Esta detección sólo es posible con mediciones especiales, que
diferencian la célula adiposa normal de aquella distorcionada
por la celulitis, que no sólo afecta a las células sino también
al tejido intersticial existente entre ellas y los vasos
sanguíneos más pequeños, que determinan la temperatura de los
tejidos. Estos se "enfrían" por la escasa irrigación sanguínea,
lo cual puede ser medido a través de una termografía.
Existen diferentes tipos de termografías. La de cristales
líquidos, los cuales varían su disposición de acuerdo a la
temperatura y permitiendo reconocer los tejidos afectados. La
video-termografía computarizada es más exacta que la anterior y
mucho más práctica en el uso concreto. Consiste en la aplicación
de una faja con sensores térmicos conectados a una computadora.
El estudio de los capilares encargados de irrigar los tejidos
está conviertiéndose en el método más eficaz para el diagnóstico
precoz del problema. La videocapilaroscopía, con la
incorporación de la fibra óptica, puede mostrar el capilar cerca
de mil veces más grande de su tamaño real, advirtiendo
alteraciones.
Tratamiento
El tratamiento de la celulitis depende del momento en que
inciamos la intervención. Por supuesto que, en cualquiera de
ellos deberá intervenir el médico especialista.
La celulitis puede estadificarse en tres momentos de evolución,
que pueden ser observados por la misma paciente con la ayuda de
sus dedos índice y pulgar. Si al "pellizcar" la zona se observan
pequeños grumos y holluelos, que tardan solo un momento para
desaparecer nuevamente, estamos en presencia del primer estadio
de la enfermedad. Otros síntomas pueden ser hormigueo en las
piernas, que se sienten cansadas, pezadez. En este momento la
paciente puede recurrir a masajes manuales o mecánicos y a
sustancias lipolíticas.
En el segundo estadio, al pellizcar la piel se observa que
aquellos grumos han tomado más cuerpo, y se siente un leve
dolor. Alrededor de las células afectadas se están comenzando a
formar especies de "almohadillas" a causa de la prolongada
presencia del edema, apareciendo filamentos de colágeno cuya
función es ligar los adipocitos que han comenzado a separarse.
En el tercer estadio el tejido deformado se endurece y compacta,
y la presencia del dolor es más intensa y constante. La piel se
vuelve fláccida y los nódulos se advierten a simple vista, sin
necesidad de pellizcar la piel, la cual se siente mucho más
fría.
A esta altura de la enfermedad, las dietas y la actividad física
que hubieran mejorado sensiblemente en estadios anteriores,
resulta insuficiente y hasta inútil.
Prevención
La prevención comienza con una dieta equilibrada y adecuada a la
situación y los requerimientos de cada individuo. Es
recomendable una buena cantidad de fibra, vitamina E y C y
Potasio. La idea generalizada de que no hay que beber líquidos
en cantidad para no favorecer la retención de éstos es errónea y
peligrosa. La cantidad mínima de agua diaria está por encima del
litro y medio, aconsejándose beberla fuera de las comidas. Las
dietas hipersódicas no ayudan. Bajar la ingesta de sal favorece
al recambio de líquidos en el tejido intersticial.
La actividad física, con epecial atención a las actividades
aeróbicas, no sólo prevendrá de la celulitis, sino enfermedades
cardiovasculares, hipertensión, osteoporosis, etc.
|