Es una enfermedad de transmisión sexual producida por una
bacteria el Haemophylus ducreyi.
Es de observación más frecuente en países tropicales y
subtropicales, sobre todo en poblaciones con condiciones
precarias de higiene.
La transmisión es únicamente de tipo sexual, afectando
principalmente a los hombres, no así las mujeres ya que éstas se
comportan como portadoras asintomáticas de la bacteria. Un
reservorio importante de esta patología lo representan las
trabajadoras sexuales.
Se considera que es una enfermedad que forma puertas de entrada
para el HIV, donde la asociación SIDA y Chancro blando es muy
común.
Cuadro clínico
Luego de un período de incubación de dos a cinco días aparece en
el sitio por el que penetro la bacteria, habitualmente en la
piel que reviste el pene, una lesión sobreelevada que en pocas
horas se llena de pus y termina por formar una úlcera. Es de
forma redondeada, de bordes irregulares y de color rojizo; una
característica importante es el dolor. La piel que rodea a las
lesiones se encuentra muy inflamada, caliente, congestionada y
dolorosa.
Es muy común que la persona se autoinocule en diferentes
lugares, por lo que se observan las típicas lesiones en todos
esos lugares.
Entre las complicaciones más comunes, se encuentra el compromiso
de los ganglios de la región inguinal. Produce un aumento del
tamaño de esos ganglios, con una intensa inflamación y
supuración a través de la piel.
Tratamiento
El tratamiento se basa en la administración de antibióticos
destinados a la erradicación del Haemophylus ducreyi.
Los antibióticos más efectivos son la trimetropima asociada al
sulfametoxasol, administrados dos veces por día durante una
semana; también los son la eritromicina, doxicilina, ceftriaxona
y ciprofloxacina.
Generalmente, en dos a tres días de tratamiento las lesionen
remiten completamente.
Esta enfermedad no deja ningún tipo de inmunidad por lo que ante
un nuevo contacto con el microorganismo se desarrolla nuevamente
el cuadro clínico.
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