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Cirrosis

Cirrosis

Es una enfermedad que afecta difusa e irreversiblemente al hígado y se caracteriza por una alteración en la arquitectura del mismo, por la presencia de nódulos de regeneración que se hallan rodeados por tejido fibroso.

Dependiendo del tamaño de los nódulos, la cirrosis puede clasificarse en macronodular, micronodular y mixta.

Numerosos factores se han involucrado en el desarrollo de la cirrosis; como el alcohol (50 - 60% de los casos), necesitándose por lo menos 10 años para que éste tóxico origine una cirrosis. También se ha relacionado al virus de la hepatitis B (5 - 8% de los casos), algunos medicamentos (metotexate, alfametildopa), enfermedades genéticas (enfermedad de Wilson, hemocromatosis), etc.

Si bien puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente que lo haga entre los 40 y los 60 años de edad; con mayor frecuencia en los hombres, quizás por que sus dos causas principales (alcohol y virus de la hepatitis B) presenten una elevada incidencia en este sexo.


Cuadro clínico

Muchas personas con esta enfermedad pueden mantenerse asintomáticas por largos periodos. Otros, en cambio, comienzan con debilidad generalizada y pérdida del apetito y de peso.

En la piel, aparecen los "estigmas cirroticos", de gran valor orientador. Los más característicos son las denominadas "arañas vasculares", formadas por dilataciones de pequeñas arterias en la piel, de la cual parten otras más pequeñas en forma radiada, cono si fueran las patas de la araña. En la palma de la mano puede observarse un enrojecimiento que puede extenderse hasta la yema de los dedos.

El hígado se encuentra aumentado de tamaño en casi todos los casos, de superficie rugosa e indoloro a la palpación.

En los hombres, pueden atrofiarse los testículos; las mamas aumentar de tamaño, por una alteración en la metabolización de los estrógenos. En las mujeres, su ciclo menstrual puede alterarse, siendo irregular e incluso desaparecer. El bello puede sufrir alteraciones en su distribución, con pérdida en las axilas y el pubis.

También puede aparecer una coloración amarillenta de la piel y las mucosas (ictericia), sobre en los cuadros de descompensación.


Tratamiento

Mientras estas personas mantengan un cuadro clínico compensado deben mantener una dieta variada y equilibrada, prohibiéndose la ingesta de alcohol, aspirina, barbitúricos o tranquilizantes, por las graves consecuencias que puedan ocasionar. La actividad física moderada es una medida terapéutica adecuada.

La administración de vitaminas B, C y ácido fólico es apropiada, ya que generalmente presentan déficit vitamínicos.

Cuando la cirrosis es avanzada, con gran compromiso del hígado y del estado general, el transplante hepático debe tenerse en cuenta como opción terapéutica.

La mortalidad es baja en aquellas personas que presentan una cirrosis compensada. Pero, si el cuadro se ha descompensado, la mortalidad es elevada luego de los tres años de la descompensación

 

 

 

  

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