Es un proceso inflamatorio que se desarrolla en la pared de la
vesícula biliar, asociada a un intenso dolor abdominal.
Constituye uno de los cuadros de urgencia de origen abdominal
más frecuentes, encontrándose en el 10 al 20% de las personas
con cálculos en la vesícula y que presentan manifestaciones
clínicas. Diversos estudios han encontrado en más del 90% de los
casos a los cálculos como causa responsable.
Aunque no se conoce exactamente el mecanismo por el cual se
desarrolla este cuadro, en la mayoría de los casos existe una
obstrucción del conducto por el cual es eliminada la bilis de la
vesícula que ocasionaría una alteración en la pared de la
vesícula predisponiendo a su infección.
Es una enfermedad que se observa más frecuentemente en las
mujeres, ya los cálculos biliares son también más frecuentes en
ellas, y en las edades medias de la vida.
Cuadro clínico
En algunos casos puede ser la primera manifestación de la
enfermedad o aparecer en personas que ya tenían antecedentes,
tales como molestias digestivas o dolores abdominales. Comienza
con dolor abdominal intenso en la parte derecha y alta del
abdomen que puede desplazarse hacia la espalda o el hombro
derecho como consecuencia de la distensión de la vesícula. Es
muy similar al cólico biliar producido por la impactación de un
cálculo en el conducto que lleva la bilis hacia el intestino.
También aparecen fiebre, escalofríos, náuseas y vómitos,
detención del tránsito intestinal en forma refleja y una
sensación de malestar general.
En otras personas sólo se manifiesta como una molestia abdominal
y malestar general.
En caso de progresar el proceso inflamatorio puede invadir la
membrana que recubre la superficie del abdomen, el peritoneo,
produciendo una peritonitis, en donde el dolor se hace más
intenso, contractura de los músculos del abdomen y grave
compromiso del estado general.
Al palpar el abdomen, el dolor se incrementa enormemente en la
región derecha y superior llegando a detener la respiración.
Tratamiento
Las medidas iniciales consisten en la hospitalización de la
persona, correcta hidratación y reposición de solutos (sodio,
potasio, etc.), suspensión de la ingesta por vía oral y
administración de analgésicos para aliviar el dolor.
La administración de antibióticos es de gran utilidad para
prevenir las posibles complicaciones que pudieran parecer, como
formación de pus dentro de la vesícula y peritonitis. Los más
usados son las cefalosporinas, pudiendo asociarse, en caso de
perforación de la vesícula o si la persona es diabética, un
aminoglucósido o metronidazol.
Luego de realizar estas medidas iniciales, la cirugía cura
prácticamente en todos los casos la colesistitis aguda. El
tratamiento quirúrgico deberá ser realizado inmediatamente de
efectuado el diagnóstico o varios días después, dependiendo del
estado general de la persona y si existen complicaciones que
comprometan su vida.
|