Es una enfermedad viral, causada por el virus papiloma humano (VPH
ó HPV en inglés). Se caracteriza por el crecimiento de verrugas
blandas en los genitales o en la región anal. Es considerada una
enfermedad de transmisión sexual (ETS), pero en niños puede
darse con o sin el contacto sexual. La infección por VPH es muy
frecuente, pero la mayoría de personas infectadas son
asintomáticas.
El VPH ocasiona el crecimiento de verrugas sobre la piel y
mucosas de los genitales y el ano. La ubicación preferente de
estas alteraciones se da sobre el pene, vulva, vagina, uretra,
cuello del útero, y alrededor del ano.
La denominación genérica VPH engloba más de 50 tipos diferentes
de virus. Los tipos más severos se asocian con abultamiento y
aspereza, generando verrugas genitales fácilmente reconocibles,
conocidas como verrugas en coliflor. Existen también variedades
que provocan verrugas planas. Algunos tipos de VPH se asocian
con cambios pre-malignos y malignos en el cuello del útero, que
dan manchas anormales en el Papanicolau.
El área genital húmeda es un medio propicio para el crecimiento
de condilomas, que tienden a reproducirse rápidamente porque es
difícil mantener seca el área infectada. En el pene, las
verrugas genitales tienden a ser más pequeñas que sobre los
genitales femeninos o que las perianales en ambos sexos.
En las mujeres el VPH puede infectar la vagina y el cuello del
útero. Estas verrugas son planas y no son fácilmente visibles
sin exámenes especiales. La investigación también nos muestra
que la presencia conjunta de VPH y el virus del herpes genital
son un factor de riesgo para la aparición de cáncer de cuello de
útero. Esta asociación con la displasia cervical hace que sea
importante el diagnóstico precoz y tratamiento adecuado. Para
detectar el VPH en la mujer es importante hacer la prueba de
Papanicolau regularmente.
Prevención
Como con todas las enfermedades de transmisión sexual, existen
técnicas de prevención de la transmisión.
Entre ellas, el preservativo ha demostrado ser una excelente
técnica de prevención tanto de la infección por VPH como de las
demás ETS. Habiéndose demostrado mayor incidencia en personas
con distintas parejas sexuales, en especial las ocasionales, la
práctica sexual monógama con una pareja sana es la manera más
práctica de evitar enfermedades de transmisión sexual. Hay que
consignar que la abstinencia total es la manera más segura de
evitar los condilomas y demás infecciones de transmisión sexual,
aunque esto no es posible para un inmenso número de personas que
desarrollan una vida sexual activa.
Quienes hayan mantenido relaciones sexuales con una pareja
infectada por VPH deben consultar con un médico. Es recomendable
que mantengan la abstinencia sexual o usen preservativos hasta
la curación de la enfermedad.
Es importante hacer un autoexamen para darse cuenta a tiempo de
la aparición o reaparición de verrugas.
En mujeres que hayan padecido de condilomas, o sean parejas de
hombres con una historia de verrugas genitales, es conveniente
practicar un Papanicolau cada 6 meses.
Tratamiento
Con un adecuado diagnóstico y tratamiento, los condilomas son
normalmente controlables. Pero las verrugas reaparecen
frecuentemente después del tratamiento. Por lo tanto, es
conveniente la consulta unos meses después de dicho tratamiento,
especialmente en la mujer, donde las lesiones pueden pasar más
frecuentemente inadvertidas.
En general dan buen resultado los tratamientos tópicos con
podofilino, ácido tricloroacético o nitrógeno líquido.
En algunos casos se hacen necesarios los tratamientos
quirúrgicos, sobre todo cuando las verrugas han alcanzado un
tamaño considerable. Las técnicas habituales son la
electrocauterización, criocirugía o cirugía convencional y la
terapia con láser.
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