Es un cuadro
en el cual se produce una sobrecarga del ventrículo derecho del
corazón como consecuencia de un aumento de la presión en los
pulmones.
Al existir algún trastorno en los pulmones su circulación se ve
dificultada, lo que aumentará la presión arterial en ellos
repercutiendo en el corazón, que debe incrementar su trabajo
para vencer la mayor resistencia que opone dicho aumento de la
presión y poder mantener la circulación sanguínea pulmonar
dentro de los rangos normales. Esto es muy importante dado que
la función del ventrículo derecho es enviar hacia los pulmones
la sangre que le llega desde la circulación general con poco
oxígeno para ser oxigenada nuevamente con el oxígeno proveniente
de la respiración.
Representa alrededor del 20 al 30% de las hospitalizaciones por
insuficiencia cardíaca congestiva, con una mayor incidencia en
el sexo masculino.
Las causas más comunes son los trastornos pulmonares crónicos,
como la enfermedad pulmonar obstructiva, bronquiectasias,
mucoviscidosis, etc.; las enfermedades de la caja torácica,
cifoescoliosis, obesidad; y trastornos vasculares como un
tromboembolismo pulmonar
Cuadro clínico
El aumento de la presión pulmonar se manifiesta como una gran
dificultad para respirar y cansancio, sobre todo al realizar
esfuerzos físicos. Algunas personas pueden sufrir desmayos al
realizar determinados esfuerzos.
No es raro que aparezca dolor en el pecho, muy similar al que se
produce en el angor.
El aumento en la resistencia con la que el corazón debe expulsar
la sangre determina un engrosamiento del músculo del ventrículo
derecho. Con el tiempo, el ventrículo derecho puede comenzar a
fallar manifestándose con una congestión hepática y edemas en
los miembros inferiores. También puede aparecer una coloración
azulada de la piel y las mucosas, producto de una mala
oxigenación de los tejidos.
Habitualmente estas personas manifiestan que desde hace varios
años presentan tos, dificultad para respirar y episodios a
repetición de infecciones respiratorias.
Tratamiento
El tratamiento está orientado en un primer momento a la
resolución de la causa originaria del cuadro y a mejorar el
funcionamiento del ventrículo derecho.
El plan terapéutico va depender de la enfermedad causal, de la
gravedad del cuadro y de los recursos con los que se cuente para
ello.
Entre las medidas más habituales se encuentran administrar
medicamentos dilatadores de los bronquios y suprimir el tabaco
en caso de enfermedad pulmonar obstructiva crónica,
administración de antibióticos si se asocia a un proceso
infeccioso, emplear la asistencia mecánica respiratoria cuando
se trata de una debilidad de los músculos encargados de la
respiración o existe algún trastorno en el tórax que dificulta
la respiración.
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