Es una
enfermedad infecciosa, parasitaria, producida por el
Cryptosporidium que afecta a mamíferos y, por lo tanto, al
hombre.
Es una enfermedad de relativa frecuencia, presentándose con
cuadros diarreicos de duración limitada; excepto en aquellas
personas con alteraciones en su sistema inmunológico, en las que
el cuadro clínico puede ser grave e incluso mortal.
A este parásito, se lo ha encontrado en el 4% al 25% de las
diarreas de los niños y en el 35% de las diarreas en los
adultos.
Adquiere gran importancia en las personas con deficiencias en su
sistema inmunológico, particularmente los infectados con VIH.
Cuadro clínico
El cuadro clínico se caracteriza por una gastroenteritis de
grado variable, dependiendo del estado nutricional y del sistema
de defensas de la persona enferma.
En los niños suele presentarse como una diarrea, con
deshidratación, deposiciones líquidas frecuentes, fiebre y
vómitos. En los escolares y pre-escolares aparecen, además,
nauseas y dolores abdominales y de cabeza. Todo este cuadro es
autolimitado y no suele durar más de dos semanas.
En aquellos pacientes con un sistema inmunológico deficiente,
particularmente los enfermos de VIH, las diarreas son más
graves, con aumento de los síntomas anteriormente descriptos y
alteración en la absorción de los alimentos.
Tratamiento
Generalmente, estos cuadros diarreicos son de duración limitada
y no requieren más que medidas generales de apoyo nutricional y
de líquidos.
En las personas con enfermedades subyacentes, el cuadro suele
prolongarse en el tiempo y agravarse, por lo que es recomendable
la utilización de medicamentos, como la espiramicina (durante 20
días), furazolidona o la azitromicina.
Como la infección se adquiere por la ingestión de los quistes
eliminados por los animales domésticos y el hombre enfermo, los
cuidados higiénicos - dietéticos son muy importantes para
prevenir el contagio de la enfermedad.
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