Los angiomas
son alteraciones que aparecen en los vasos sanguíneos y se
encuentran, sobre todo, en la piel. Bajo el término de angiomas
se engloban, en realidad, dos tipos distintos de lesiones
vasculares: los hemangiomas y las malformaciones vasculares.
.-Los hemangiomas son tumores BENIGNOS de origen vascular, es
decir, son vasos sanguíneos (arterias, venas, capilares) que
crecen más de lo normal, pero que ni invaden otros tejidos ni
degeneran hacia tumores malignos. Por dentro son, por lo
general, como ovillos de venas desordenadas.
.-Por el contrario, las malformaciones vasculares o angiomas
planos son capilares sanguíneos dilatados y congestionados (no
son tumores).
Con qué frecuencia aparecen en los niños
En conjunto son muy frecuentes, pues los hemangiomas aparecen
aproximadamente en 1 de cada 10 niños menores de un año y los
angiomas planos afectan a 4 de cada 10 recién nacidos.
Qué síntomas presentan
Al tratarse de lesiones de origen vascular, con frecuencia se
manifiestan como manchas rojas en la piel. Veamos los distintos
tipos de angiomas que suelen aparecer en la infancia:
.-Angiomas planos. También se llaman manchas salmón, nevus
telangiectásicos, nevus de Unna, picotazo de la cigüeña, beso
del ángel, etc. Son manchas planas, lisas, de color rosa o rojo
pálido y que aparecen, sobre todo, en la nuca, párpados y
frente. El 99% de los localizados en la cara desaparecen en el
primer año de vida. Los de la nuca persisten de por vida en el
5% de los casos, pero se notan poco por el cabello que los
recubre.
Un tipo especial son las manchas en vino de Oporto o nevus
flameus, que afectan a 3 de cada 1000 recién nacidos. Son
manchas de color rojo oscuro o púrpura que aparecen en la cara o
en las extremidades y su color se intensifica cuando el niño
llora. A diferencia del resto de angiomas planos, la coloración
va progresando con la edad y van tomando un color más azulado.
En algunos casos pueden estar asociados a alteraciones
cerebrales.
.-Hemangiomas. Suelen desarrollarse en el periodo neonatal y
pueden ser de tres tipos:
.-Angiomas tuberosos o superficiales o fresa. Inicialmente son
como pequeñas manchas rojas que van aumentando de tamaño y
tomando un aspecto abultado y de color rojo vivo.
.-Angiomas cavernosos o profundos. Suelen estar ya presentes en
el momento del nacimiento. Son masas azuladas, calientes y
redondeadas, más voluminosas que las anteriores y, al tocarlas,
parece como estar tocando una bolsa de gusanos.
.-Angiomas mixtos. Son combinaciones de angiomas fresa y
cavernosos.
En la evolución natural de los hemangiomas podemos distinguir
tres fases:
.-Fase inicial o proliferativa. Dura unos 5 a 7 meses y en ella
se produce un crecimiento de la lesión.
.-Fase estacionaria. Dura entre los 7 y los 14 meses de vida y
en ella la lesión detiene su crecimiento.
.-Fase involutiva. Suele comenzar a partir del primer año de
vida y puede extenderse hasta los 6 ó 7 años. En ella la lesión
tiende a desaparecer.
El 90% experimentan una resolución total o parcial, menos del
10% constituyen un problema estético y menos del 2% requieren
tratamiento, aunque en este último caso el resultado final suele
ser peor que en los casos no tratados.
Qué debemos hacer si nuestro hijo tiene un angioma
Habitualmente el pediatra lo habrá detectado en las revisiones
rutinarias del niño y les habrá informado de la benignidad de la
mayoría de ellos. El crecimiento rápido del angioma no debe
alarmar, pues forma parte de su evolución natural. En caso de
que exista un angioma tipo mancha de vino de Oporto puede ser
necesario hacer estudios por si aparecen complicaciones del
sistema nervioso central o de tipo hematológico.
En cualquier caso, conviene recordar que, en la mayoría de los
casos, el mejor tratamiento es no hacer nada, a pesar de haber
oído opiniones divergentes sobre el tema, y que el resultado
final es mejor en los no tratados que en los tratados. Sólo
requieren tratamiento aquellos que por su tamaño o localización
comprometen estructuras como ojos, nariz, conductos auditivos,
faringe o laringe; los que tienen un ritmo de crecimiento
alarmante; las grandes lesiones asociadas a trastornos de la
coagulación; o las lesiones que están expuestas a traumatismos,
infecciones o hemorragias.
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