es un
trastorno caracterizado por distorsión de la imagen corporal por
lo que hay gran miedo a engordar, importante pérdida de peso y
trastornos en el ciclo menstrual.
Habitualmente se trata de mujeres cuyas edades oscilan entre los
15 y los 20 años y con diversos conflictos emocionales. Un rasgo
muy común en la personalidad de la mayoría de estas
adolescentes, antes de que se desencadene el cuadro, es que son
hijas muy obedientes y ejemplares, destacadas estudiantes y
deportistas y sin ningún trastorno de la conducta.
Su coeficiente intelectual es elevado y la gran seguridad que
tienen de sí mismas las lleva a obtener un rendimiento escolar
excelente, lo que las hace sentir cada vez más presumidas del
orgullo que sienten otras personas ante sus logros.
Su inestabilidad emocional les crea enormes dificultades para
integrarse grupalmente.
Generalmente forman parte de familias muy unidas exteriormente y
ajustadas a las reglas sociales, los afectos son desvalorizados
y el excelente rendimiento y la eficiencia constituyen objetivos
primordiales. Es muy común que la madre no haya logrado
decodificar los sentimientos del bebe en la etapa del
crecimiento de comunicación sin palabras: alimentan cuando hay
que abrigar, dan cariño cuando hay que alimentar, etc.
Cuadro clínico
Es muy frecuente que la consulta al profesional sea realizada
tardíamente, cuando ya se encuentran diversos trastornos
orgánicos.
En los comienzos del cuadro aparece una gran preocupación por el
peso a pesar de ser personas delgadas y comienzan a reducir la
ingesta de alimentos, horrorizándose por el apetito de las demás
personas.
Responden de forma hostil cuando se les hace algún comentario
favorable acerca de su imagen corporal, los sentimientos las
incomodan enormemente y prefieren permanecer aisladas. Tratan de
invertir el sentido del tiempo intentando regresar a su cuerpo
de niñas asexuado, excluyendo el apetito tanto de alimentos como
sexual (por eso es difícil que mantengan noviazgos).
Se niegan a tener el peso corporal dentro de los límites
considerados normales para su edad y talla y/o hay un fracaso en
alcanzar el aumento de peso esperado durante la etapa de
crecimiento pues las invade un intenso miedo a ser gordas.
La imagen corporal se encuentra muy distorsionada, con una
excesiva influencia de la forma en que perciben el propio peso y
la forma del cuerpo en la autoevaluación.
El período menstrual desaparece con el tiempo, a raíz de la
tensión psicológica, la disminución de la ingesta de alimentos
esenciales para producir hormonas sexuales y las intensas
actividades que realizan en un intento de eliminar calorías para
perder peso.
Comen solas y preparan la comida para otras personas con el
objetivo de medir su resistencia a la tentación. En ocasiones
realizan atracones de comida que después les crea una gran
angustia y son capaces de saltear las comidasde todo el día o de
ingerir laxantes, provocarse el vómito o pasar horas realizando
actividad física. En los casos extremos el adelgazamiento es
marcado, la piel se torna áspera y seca, el cabello es
quebradizo y sin brillo, las extremidades se encuentran frías y
azuladas y los músculos muy atrofiados.
Tratamiento
La anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentación muy
complejo en el cual están asociados múltiples factores
psicológicos, sociales y culturales, entre otros. Por lo que
requiere un abordaje multidisciplinario realizado por un equipo
integrado por psicólogos, psiquiatras, nutricionistas y médicos
clínicos.
Según el estado clínico de la paciente se comienza con la
restitución nutricional y la asistencia psicológica.
La psicoterapia está destinada principalmente a solucionar el
trastorno de base, en la cual la temática alimentaria deberá ir
perdiendo jerarquía, y a modificar las ideas distorsionadas que
poseen de su imagen corporal.
La incorporación de la familia en la terapia es muy importante,
realizando en lo posible una psicoterapia familiar. Los grupos
de autoayuda desarrollan también una importante labor de apoyo.
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