Enfermos de
anosmia, cuando el mundo no tiene olor
El olfato es un sentido infravalorado pero que ofrece mucha
información: sirve para saborear la comida y dar la alerta en
caso de peligro, como en escapes de gas o incendios. Las
personas que no tienen este sentido normalmente no lo detectan
hasta que son mayores. Josep Haro, del Servicio de
Otorrinolaringología del Hospital de Badalona, ha ideado una
prueba para descubrir las carencias olfativas de los pacientes.
La nariz es la puerta de entrada del oxígeno, la vida, pero
además de esta importante función, en ella reside el sentido del
olfato y en parte el del gusto ¿O ¿acaso se saborea una comida
si se está resfriado? Cuando el olfato desaparece se habla de
anosmia, un trastorno al que no se presta la suficiente
atención, aunque puede ocultar una afección más grave.
La anosmia es la ausencia del sentido olfativo. A pesar de que
se considera una patología, muchas personas -el 2 por ciento que
lo sufre en España- no le dan su debida importancia.
En palabras de Josep de Haro, del Servicio de
Otorrinolaringología del Hospital de Badalona, en Barcelona, "el
olfato es fundamental por la información que nos aporta
continuamente y de la que no somos conscientes. Nos sirve para
saborear la comida, comprobar nuestro olor corporal, si hay un
escape de gas, un incendio… y es una herramienta de trabajo para
ciertas actividades relacionadas con la alimentación y la
industria química".
Origen
La anosmia forma parte de los trastornos del olfato, que pueden
ser afecciones en sí mismas o bien ocultar otro tipo de
patologías más graves, como por ejemplo una rinitis, tumores,
desviación del tabique nasal, infecciones y traumatismos. En
ocasiones también puede aparecer por el simple envejecimiento
del órgano.
Se consideran otros trastornos del olfato la hiposmia (oler
poco) y la hiperosmia (oler en exceso, que origina en las
personas que lo sufren la capacidad para oler cosas como lo que
alguien comió el día anterior). Al igual que en la anosmia,
estos trastornos pueden estar ocultando una enfermedad más
grave.
Para determinar si la función olfativa es normal, existe una
prueba diseñada por el doctor Haro. Con ella se trata de que el
paciente identifique hasta 20 olores distintos, "todos ellos
reconocibles en la vida cotidiana: desde fruta a productos
químicos; agradables y desagradables".
Con este análisis no sólo se detecta si el paciente huele, sino
si identifica correctamente los olores: "Esta prueba también es
muy útil para conocer la efectividad de un tratamiento y ver su
evolución en el paciente".
Olor y gusto
Los desórdenes del olor y del gusto en muchas ocasiones van
relacionados. Más allá del impacto sobre la calidad de vida de
quienes sufren este trastorno, los enfermos pueden presentar una
enfermedad subyacente significativa.
Mientras que las causas más comunes de la pérdida del olfato son
las enfermedades nasales y las respiratorias superiores. En el
caso del gusto se debe principalmente a infecciones orales,
prótesis o procedimientos dentales y la parálisis de Bell. La
medicación es otro de los factores, junto con la edad avanzada,
que puede interferir también en estos sentidos. El olor y el
gusto permiten el aprecio completo del sabor de los alimentos y
favorecen la detección temprana de toxinas, el aire contaminado,
el humo o los alimentos estropeados.
Un olor da lugar a dos reacciones diferentes: la fisiológica,
accionando las secreciones en un proceso de digestión normal, y
la gastrointestinal, responsable de la pérdida de gusto por
comer. Esta carencia es especialmente grave en ancianos,
provocando la pérdida de peso, la desnutrición y el
empeoramiento de su estado de salud; también está relacionada
con el uso creciente de azúcar y de sal en las comidas para
compensar la carencia sensorial, una práctica muy perjudicial en
diabetes mellitus o en hipertensión.
Casos difíciles
El caso de la canadiense Lisa Vatch es un ejemplo de las
dificultades que sufren los enfermos de anosmia. Para los
médicos es bastante sencillo saber si un bebé es ciego o sordo,
pero determinar si no puede oler es más complicado. De hecho,
Lisa no fue diagnosticada hasta los 16 años, cuando ya no se
podía hacer nada para poder recuperar su sentido del olfato.
Vatch, graduada por la Universidad de McGill y estudiante de
Derecho en la Universidad de Toronto, decidió tomar la causa de
los enfermos de anosmia, y el mejor modo para hacerlo era
internet.
Para evitar el desconocimiento de esta enfermedad, Lisa creó un
sitio web en el que se ofrece información sobre esta difícil y
desconocida enfermedad
La página en internet tuvo gran éxito, lo que le animó a crear
la Fundación de Anosmia en Canadá, dedicada a proporcionar
información acerca de la enfermedad y los nuevos tratamientos.
Para Lisa, "la anosmia es un misterio para las personas que la
sufren. Los médicos, al no conocer esta patología, no son
capaces de ofrecer una solución. Atraer la atención sobre la
enfermedad puede hacer que la situación cambie".
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