La artritis se
define por los signos clínicos de rubor (enrojecimiento), calor,
dolor y tumor (hinchazón) que afecta a una o varias
articulaciones del organismo y que además condicionan impotencia
funcional de la articulación inflamada: el niño no puede caminar
bien o mueve mal el brazo o la mano, en función de la
articulación que esté afectada.
La artritis no debe ser confundida con la artralgia, que
consiste únicamente en dolor en una o varias articulaciones, sin
otros hallazgos objetivos en el examen físico.
Son muchas las enfermedades que producen o simulan artritis en
la edad pediátrica. Una entrevista adecuada (anamnesis) con los
padres y el niño -según su edad- y la exploración física, a
veces unidas a exámenes complementarios, conducen al diagnóstico
en la mayoría de los casos.
El primer punto a valorar ante un niño con artritis es si está
afectada una o más articulaciones, ya que el enfermo con una
sola articulación afectada (monoartritis) generalmente plantea
problemas de diagnóstico, tratamiento y pronóstico que difieren
de los que tienen más de una (oligoartritis) y o varias (poliartritis).
Cuáles son sus causas
Las causas más frecuentes de artritis en los niños son con mucho
los traumatismos, seguidos de las infecciones y las enfermedades
reumáticas. Existen numerosos procesos que pueden simular o
imitar artritis (osteomielitis, tumores, etc.).
.-Artritis traumáticas: aquí, como consecuencia de un
traumatismo, se produce una inflamación de la articulación, en
ocasiones con derrame hemático (con sangre) que precisa
aspiración de la articulación. En el tratamiento precisan de
vendaje para inmovilizar la articulación.
.-Artritis infecciosas: las enfermedades infecciosas pueden
producir artritis por infección directa, es decir, por invasión
del microorganismo (bacterias, virus, hongos, espiroquetas y
micoplasma) dentro de la articulación o producir una artritis a
distancia en las que el germen no penetra en la articulación.
.-Artritis bacterianas: reciben el nombre de artritis séptica
porque el germen produce derrame purulento. Generalmente son de
comienzo brusco, producen fiebre elevada y malestar general. En
la mayoría de los casos se afecta una única articulación. El
diagnóstico se realiza con el estudio y cultivo del líquido
sinovial aspirado, y cultivo y serología sanguínea. La rodilla
es la articulación más frecuentemente afectada. Es el primer
diagnóstico a considerar en los caso en que exista fiebre y
afectación de una sola articulación.
.-Artritis víricas: las infecciones víricas pueden ir
acompañadas de artritis generalmente leves, siendo su principal
interés diagnóstico la exclusión de otras enfermedades más
graves, como fiebre reumática o fiebre idiopática juvenil. Se
han descrito varios virus como causantes de artritis: rubéola,
hepatitis B, adenovirus, herpes virus, virus de Epstein-Barr,
citomegalovirus, varicela-zóster y sarampión.
.-Otras infecciones: las artritis por algunos hongos, como las
cándidas, ocurren ocasionalmente en pacientes con síndrome de
inmunodeficiencia. La enfermedad de Lyme, rara en España pero
frecuente en otros países, causada por una espiroqueta (Borrelia
burgdorferi) y transmitida por la picadura de una garrapata; se
caracteriza por la existencia de episodios recurrentes de dolor
e hinchazón articular de grandes articulaciones, sobre todo las
rodillas.
.-Artritis reactivas: se definen como la inflamación de una o
más articulaciones relacionadas con una infección localizada
fuera de la articulación. Se han descrito casos asociados a
infección bacteriana del tracto gastrointestinal, vías aéreas
superiores o del tracto genitourinario. Generalmente se trata de
una artritis no erosiva que pude durar de pocos días a varios
meses.
.-Artritis reumáticas
Artritis idiopática juvenil: este término se refiere a un grupo
de artritis juveniles que se presentan antes de los 16 años con
una duración mínima de 3 meses, y afecta a una o más
articulaciones. Se debe descartar el inicio de otra enfermedad
conocida. Según la forma de presentarse y el número de
articulaciones afectadas recibe diferentes nombres. Se
distinguen tres subgrupos: de inicio sistémico, oligoarticular y
poliarticular, que difieren en cuanto a las características y
gravedad de la artritis, sexo, edad y pruebas de laboratorio.
.-Fiebre reumática: es una enfermedad inflamatoria que se
produce después de algunas infecciones de la garganta (postestreptocócica),
que afecta principalmente a las articulaciones y al corazón,
aunque también puede dañar al sistema nervioso central, piel y
tejido subcutáneo. Los síntomas articulares son los más comunes
dando lugar a una poliartritis aguda migratoria, fugaz y muy
dolorosa que afecta sobre todo a grandes articulaciones. No hay
ninguna prueba de laboratorio que sea diagnóstica de ésta.
Lupus eritematoso sistémico: suele aparecer preferentemente en
muchachas de 11 a 15 años siendo las manifestaciones iniciales
más frecuentes, fiebre, artritis, nefritis y erupción facial en
las de mariposa.
.-Otras enfermedades reumáticas: dermatomiositis, esclerodermia,
poliarteritis nodosa, etc.
Cómo se trata
Los antiinflamatorios son uno de los grupos de fármacos más
utilizados en la práctica clínica. Son utilizados por sus
propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas. Su
uso preferente es por vía oral. Las dosis empleadas y las pautas
de administración son muy variables y se establecen según la
enfermedad de base y tolerancia del paciente. En la infancia se
prefiere el ibuprofeno.
En los casos crónicos o más graves puede ser aconsejable hacer
rehabilitación. El pronóstico dependerá sobre todo de la causa
de la artritis.
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