se denomina a
todo aumento del tamaño de la glándula tiroides, pudiendo
involucrar a solo una parte en forma de nódulo único o múltiple,
o como un bocio difuso involucrando a toda la glándula.
Aparece más frecuentemente en mujeres y no es raro,
particularmente en su forma difusa, que afecte a niños y
adolescentes y su incidencia se incrementa paulatinamente con la
edad. Durante la adolescencia aparece un aumento del tamaño
proporcional al resto del cuerpo conocido como "bocio de la
adolescencia", el que estaría relacionado con los cambios
metabólicos que se suceden en dicha etapa de la vida.
Las causas responsables del aumento son múltiples, entre las más
frecuentes se encuentran los trastornos metabólicos que
estimulan el crecimiento del tamaño y diversos procesos
inflamatorios como las tiroiditis. Una forma especial de bocio
es el denominado endémico, relacionado con el poco contenido de
yodo en los alimentos, llevando a una ingesta deficitaria de
dicho nutriente.
.-Cuadro clínico
Generalmente los bocios no ocasionan manifestaciones clínicas,
únicamente los de gran tamaño pueden provocar una desviación de
la tráquea, que tampoco produce molestias mayores.
Muchas de estas personas presentan una función de la glándula
normal, la que se compensa por un aumento de su tamaño. En caso
de aparecer alguna descompensación con disminución de su función
puede alterar el desarrollo del sistema nervioso central durante
el primer año de vida. La administración de yodo en forma
preventiva en aquellas mujeres en edad fértil lleva a una normal
producción de hormonas tiroideas tanto en ella como en su hijo,
lo que ayudaría también a mejorar el coeficiente intelectual de
estos niños comparado con los hijos de madres que no recibieron
yodo.
Cuando se acompaña de dolor puede tratarse de un proceso
inflamatorio, el que puede presentar fiebre, cansancio,
sensibilidad a la palpación de la glándula y dolores musculares.
Generalmente, las personas lo manifiestan como un dolor de
garganta, con una deglución de los alimentos muy dolorosa.
.-Prevención y tratamiento
Como medida preventiva en aquellas regiones donde predomina el
bocio endémico, la recomendación es aumentar la ingesta de yodo.
Para ello puede recurrirse a la incorporación de yoduro o yodato
a la sal y al pan. La disponibilidad de yodo no es un problema,
ya que para cubrir las necesidades de toda la población sólo es
necesario el 0,5% del total de yodo producido anualmente a nivel
mundial.
Cuando es ocasionado por un proceso inflamatorio (tiroiditis),
el tratamiento consiste solamente en la administración de
analgésicos ya que en casi todos los casos remite en forma
espontánea.
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