Es una
enfermedad infecciosa producida por la toxina del bacilo
Clostridium botulinun que provoca una parálisis a nivel del
sistema nervioso.
Dicha toxina es una de las más potentes toxinas bacterianas que
actúa inhibiendo la liberación de mediadores químicos en las
terminaciones nerviosas.
Pueden distinguirse tres formas de presentación: botulismo
alimentario, por la ingestión de alimentos contaminados con la
toxina; botulismo infantil, donde los microorganismos colonizan
el intestino; y botulismo de las heridas, por colonización de
una herida y posterior geminación de las esporas del C.
botulinum.
El botulismo, es una enfermedad de distribución universal. Los
primeros casos se produjeron por la ingestión de salchichas
contaminadas y otros derivados de la carne. Afortunadamente y
gracias a los avances en las técnicas de envasado y conservación
de los alimentos, se ha observado una gran reducción de su
incidencia.
Es importante tener en cuenta que los alimentos contaminados
pueden tener aspecto y sabor normales, y sólo en algunos casos
pueden presentar alteraciones en sus características.
Cuadro clínico:
En el botulismo alimentario las manifestaciones clínicas pueden
aparecer entre las 12 y 36 horas posteriores a la ingestión de
alimentos contaminados con la toxina ya formada.
Generalmente comienza con una parálisis de los músculos de la
cabeza que va descendiendo en forma simétrica, visión borrosa,
dificultad para hablar y para tragar, que pueden acompañarse de
manifestaciones generales como debilidad muscular, mareos y
desmayos.
También aparece sequedad de la boca y la lengua que no se alivia
con la ingestión de líquidos, constipación, retención de
líquidos y disminución de la presión arterial. En caso de
comprometer los músculos respiratorios, puede sobrevenir la
muerte al alterar la mecánica respiratoria.
El botulismo de las heridas aparece como consecuencia de la
contaminación de lesiones traumáticas o heridas quirúrgicas con
tierra y en los drogadictos endovenosos. Aquí, el período de
incubación es más prolongado (alrededor de 10 días) y las
manifestaciones son similares al tipo alimentario, pero sin los
síntomas digestivos.
El botulismo infantil se produce por la absorción de la toxina
liberada en el intestino colonizado por esporas del clostridium.
El pronóstico depende de la edad de la persona afectada, ya que
en los mayores de 60 años el índice de mortalidad es elevado y
en el botulismo infantil es bajo.
Tratamiento:
Cuanto antes sea diagnosticado el cuadro y se comience con las
medidas terapéuticas adecuadas, menores serán las consecuencias
y más pronta su recuperación.
El tratamiento específico consiste en la administración de suero
que contenga anticuerpos contra la toxina del C. botulinum, que
actúa sólo sobre la toxina que circula por la sangre y no sobre
la unida al sistema nervioso.
En algunos casos, pueden hacerse lavados gástricos y enemas para
evitar la absorción de las toxinas que han quedado en el aparato
digestivo.
Para evitar la contaminación de los alimentos deberá efectuarse
un adecuado control del proceso de envasado y conservación de
los mismos. Los alimentos enlatados sospechosos deben ser
desechados.
Las conservas caseras podrán ser consumidas sólo si han sido
hervidas previamente.
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